Y te sigo por el aire, como una brizna de hierba.
Ficha técnica
Dirección: Paula Ortiz
Guion: Paula Ortiz y Javier García Arredondo basado en obra de Federico García Lorca.
Música: Shigeru Umebayashi
Fotografía: Miguel Ángel Amoedo
Reparto: Inma Cuesta, Álex García, Luisa Gavasa, Asier Etxendía, Ana Fernández...
Hace unos días vi esta película y me pareció una auténtica maravilla. Si ya es conocida la trama por partir de la narración de Federico García Lorca, la ambientación y la fotografía completan la historia con esos paisajes desérticos y áridos que consiguen adentrarnos en la tragedia que poco a poco se va a producir.
Su historia comienza con un flashback, dos niños y una niña juegan en el campo, se tumban. Vemos que dos de ellos tienen un vínculo muy especial porque no dejan de mirarse,de frente, mientras que el otro chico sólo la observa a ella.
Entonces pasamos al presente donde conocemos a la novia y a su prometido. A ambos se les ve felices puesto que se van a casar pronto. Antes del evento se va desarrollando el drama lorquiano: la novia empieza a tener visiones, primero con una anciana vestida de negro que le advierte que no se case, el zootropo que gira con el caballo en movimiento... La novia sabe que no está haciendo bien, pero para ella no hay otra salida. Ya en la boda, vemos más patentes las dudas de la protagonista sobretodo cuando después de dar el sí quiero se acerca a felicitarla Leonardo. Ahí ya somos conscientes de toda la historia y del amor y pasión que sienten el uno por el otro pero que por diversos malentendidos les ha llevado a su situación actual. El punto culminante del drama es la escena de la danza, una consecución de imágenes que van acelerándose mientras la música va también más deprisa, en las que los bailarines no paran de girar, la novia no deja de buscar a Leonardo encontrándose con distintos invitados e incluso de vez en cuando al novio, pero no es a él a quién espera.
Al final, por supuesto, los sentimientos pesan más que la razón y la novia se escapa con Leonardo, pero el novio les ve y les persigue. Cuando les encuentra el duelo es inevitable para los dos hombres desencadenando la tragedia final, sus muertes y el consiguiente exilio y abandono de la novia de su hogar para convertirse en esa anciana o mendiga, que simboliza la muerte.
La adaptación de la historia a imagen es sublime (y no sólo por los actores y el conjunto de elementos que lo hacen posible) gracias a la utilización de los simbolismos que podemos ver y que representan tan bien el universo lorquiano. En las narraciones del escritor granadino se suelen encontrar temas prototípicos, historias de mujeres que se tienen que enfrentar a una sociedad machista, que les impone el amor, el matrimonio o el luto y por lo tanto, la soledad, pero también aparecen la infertilidad, los amores imposibles...
Así, en el largometraje encontramos la presencia de la luna, que simboliza lo femenino, la fecundidad, la belleza, pero también la soledad: La luna está sola en el cielo, está triste; ahora su presencia va a anticiparnos una nueva tragedia: '"Mira que me quedo sola (Yerma A.III-C.I); la sangre es la muerte pero a la vez la fecundidad; el caballo la masculinidad (como el personaje de Pepe Romano en “La casa del Bernarda Alba”) es en este caso Leonardo, claro ejemplo del erotismo y la sexualidad.
María del Pilar Díez de Revenga Torres (1976) en Notas sobre simbolismo en el teatro de García Lorca: Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba (p.21) habla también de las flores, como un símbolo de felicidad. Como vemos en la película, la corona de la novia tiene flores por un lado pero no por el otro, como si no fuera feliz del todo, corona que, por cierto, se quita antes de la celebración y se la pone a una niña. Es en ese momento en el que ella está compartiendo un rato de intimidad y felicidad con sus amigas y familiares femeninas el que se ve empañado por la aparición de la madre del novio que vuelve con ésta y pone la corona encima de la mesa, como obligándola e imponiéndole a esa felicidad, que como vemos en la cara de la protagonista, no es para ella. ¿Y dónde acaba la corona de flores? Encima de la cama junto con el vestido de boda pero sin la novia, que ha escapado con su verdadero enamorado. Pero sabemos que esto no le va a traer la felicidad precisamente.
Otro de los símbolos importantes a los que prestar atención es la mujer que se le aparece a la novia durante el metraje y que como Revenga Torres menciona “LA MENDIGA es la muerte que, aliándose con la luna, busca llevarse alguna vida con rapidez” (pág.24). Por eso al final la propia novia muta en esa mendiga, es la muerte puesto que ella misma ha provocado el desastre.
He puesto de ejemplo esos simbolismos, se podrían sacar muchísimos más pero si no la entrada sería larguísima.
La escena. El momento en el que la novia se escapa del baile y va al taller de vidrio. Allí tiene una visión en la que es rodeada por miles de cristales rotos es, aparte de importante para la trama porque es otra de las premoniciones de la protagonista, de una belleza impresionante. El caballo del zootropo, representado por Leonardo, aparece partido por la mitad, los cristales rotos, el desastre, y el vidrio que se le clava junto con la sangre, el dolor, la muerte...
También el momento del baile, con la maravillosa canción de Vanesa Martín, que es frenético y como de repente se para todo con la presencia de Leonardo.
Relación con otras artesEl paisaje de la película aunque se filmó en lugares diferentes de la Península Ibérica (e incluso en Capadocia, como informa la página IMDB) nos remite a la obra de Alberto Sánchez Pérez “Ríos de España desangrándose” (actualmente en el Museo Pushkin de Moscú, pero no he podido encontrar una buena foto) o en menor medida que la anterior el boceto para la decoración teatral de Fuenteovejuna que se encuentra en el MNCARS.
Las mujeres que lloran que pinta Picasso en los años 30, (que
coinciden en el momento de su relación con la fotógrafa Dora Maar, y dentro del contexto histórico de la guerra civil española), que también
representará en el Guernica, nos pueden recordar a las mujeres sufrientes de
Lorca, o el propio minotauro con el que Picasso acaba comparándose y que
simboliza por tanto a la masculinidad, algo así como un contrapunto del caballo
para Lorca.
Por último, y por citar una obra anacrónica y distinta al contexto y tiempo del film, pero para ver lo referente que ha sido Goya para el mundo artístico es “Duelo a garrotazos” de 1820-1823 (Museo del Prado) o cualquier imagen de violencia representada en “Los desastres de la guerra”.
Goya supo reflejar como nadie la sinrazón de la violencia en todas sus magnitudes y el sufrimiento que acaba causando como el de la lucha de los dos hombres por la protagonista en la película, que solo conlleva el dolor de sus familias y para la propia novia que acaba deambulando sin un destino fijo.




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